La práctica artística de Mauro Álvarez González se construye desde el oficio, la observación y una relación directa con los materiales. Su primer contacto con el arte se produce en el entorno del taller familiar, bajo la influencia directa de su padre, el escultor Mauro Álvarez Fernández. De esa etapa temprana extrae una comprensión del trabajo artístico como proceso, disciplina y compromiso, valores que continúan atravesando su obra.
Se licencia en Bellas Artes, completando su formación en un contexto académico que amplía su mirada y le permite entrar en contacto con múltiples lenguajes y corrientes contemporáneas. A lo largo de los años, el aprendizaje junto a distintos maestros y la práctica constante en medios diversos consolidan una trayectoria marcada por la convivencia entre tradición y exploración personal.
Su trabajo se articula en torno a series de largo recorrido que abordan cuestiones como la fragilidad del cuerpo, la identidad, la pérdida, la decadencia urbana y la tensión entre lo visible y lo oculto. Utiliza pintura, dibujo y fotografía en función de las necesidades de cada proyecto, entendiendo la técnica como una herramienta al servicio del contenido y no como un fin en sí mismo.
Paralelamente, la enseñanza forma parte de su actividad profesional como una extensión natural de su práctica artística. La docencia no aparece desligada de la obra, sino como un espacio de reflexión, transmisión y cuestionamiento continuo que enriquece su propio proceso creativo. Esta doble vertiente —artista y profesor— le permite mantener una relación activa y crítica con el acto de hacer imágenes.
La obra de Mauro Álvarez evita la complacencia y el efectismo. Su interés se sitúa en una mirada honesta, precisa y sostenida en el tiempo, donde el rigor técnico convive con una exploración de lo incómodo, lo ambiguo y lo vulnerable.